Poco a poco comenzó a convocar a su grupo de amigos y fue así como se formó la Comisión de Fiestas de la Cooperadora que fue creciendo con los años. En 1988, esta comisión de Fiestas deja la Cooperadora y empieza a funcionar primero como la Comisión de Asistencia Social del Hospital de Clínicas y luego, con el total apoyo del director del Hospital, Dr. Roberto Soto, como la actual Fundación de Asistencia Social del Hospital de Clínicas. Todos trabajaron de manera incansable y con una fuerza especial, para conseguir fondos, ya que compartían la preocupación por los enfermos y el cariño por el Hospital.

Lograron comprometer a gente de distintos ámbitos, empresas, diplomacia etc. Y con lo recaudado iban arreglando salas, comprando equipamiento, consiguiendo becas y financiando investigaciones. Realmente un trabajo muy arduo a lo largo de 27 años que se ve en todos los rincones del Hospital.

Las mayores satisfacciones las recibieron con la remodelación de las distintas salas, pediatría, cirugía gastroenterológica, sala de guardia, comedor para personal médico y no médico, y tantas otras. Además la Fundación aportó innumerables equipos y aparatos que ayudan a mejorar la calidad de la atención que reciben los pacientes.

Aunque hubo momentos de desazón, cuando se veía destruir lo que con tanto esfuerzo se había logrado, las compensaciones siempre fueron inmensas.

Cuando llegamos al Hospital y vemos la magnitud de las carencias, todo lo que hay para hacer, tenemos la sensación de que el aporte de la Fundación es como un granito de arena en el desierto, pero como dice Mercedes, “un granito de arena puede salvar una vida . Entonces todo el esfuerzo vale la pena”.